Sexualidad y adolescencia

La sexualidad humana es una realidad incuestionable que esta presente en nuestra vida personal y pública: los deseos y fantasías, la identidad de género, las normas, las capacidades reproductivas . En Guatemala lo mismo que en otros países aunque tienen raíces distintas, la sexualidad no se agota en las necesidades biológicas y es, por el contrario, una construcción cultural. La conducta humana no se reduce al funcionamiento de nuestro cuerpo, la fisiología y forma del cuerpo proporciona las condiciones previas para la sexualidad humana. Y esto es algo tan natural que no nos deba de extrañar.

En todas las sociedades humanas el instinto sexual se enfrenta a un complicado y sutil sistema de prohibiciones, reglas y valores, costumbres que van más allá de las necesidades biológicas, y que enmarcan a la sexualidad como una construcción cultural. Por ello la sexualidad es la historia de nuestras preocupaciones cambiantes acerca de cómo deberíamos vivir y cómo deberíamos disfrutar o negar nuestro cuerpo.

Las ideas y costumbres sexuales que hay entre los pueblos, así como la resistencia a los cambios. Es algo que cada grupo social construye, sus reglas sexuales, por eso la sociedad cambia de sociedad a sociedad, de hombre a hombre y de mujer a mujer. Aún dentro de cada sociedad la sexualidad es histórica, se transforma con el tiempo; por ejemplo no había el mismo sistema de prohibiciones y valores entre los grupos mesoamericanos, que en la Guatemala colonial o la del siglo pasado. Hay una multitud de ideas que en cada momento histórico se han ido creando y recreando, lenguajes particulares que tienen diferentes rasgos, diversos modelos de identidad y de vida sexual.

El concepto de sexualidad es un conjunto de significados dados a ciertas prácticas y actividades, un aparato social que tiene una historia. La sexualidad ha sido construida como un saber que conforma las maneras en que pensamos y entendemos el cuerpo, y los discursos sobre el sexo se entienden como puntos de conexión de control sobre los individuos, no tanto basados en la prohibición o en la negación, sino en la producción e imposición de una prohibición o en la negación, sino en la producción e imposición de una red de definiciones sobre las partes del cuerpo. Hoy la sexualidad es un conjunto de reglas y normas, en partes tradicionales, en parte nuevos y un conjunto de cambios en la manera en que los individuos se ven llevados a dar sentido y valor a su conducta, a sus deberes, a sus placeres, a sus sentimientos y sensaciones, a sus sueños.

La subjetividad

La experiencia sexual es muy subjetiva, es fuente de sentimientos muy poderosos. Toda vez que en los valores han tenido una especial relación con la vida sexual, a través de la sexualidad esperamos encontrarnos a nosotros mismos y encontrar un lugar en el mundo, por eso es difícil comprenderla desapasionadamente y por eso genera tanta tensión social. El deseo sexual atraviesa los cuerpos y busca algo que está más allá, algo que nos saca de nosotros mismos y nos lleva más allá del cuerpo de los otros. A través de la sexualidad nos experimentamos como personas reales, nos da nuestro sentido de sí mismo, como hombre y como mujer, como hermano desobediente o hija consentida, como padre trabajador o madre integra, como mujer heterosexual, bisexual u homosexual. La sexualidad es la verdad de nuestroser. Nuestras emociones, deseos y relaciones sexuales son configurados de múltiples maneras por la sociedad en que vivimos. Experimentamos nuestras emociones sexuales de acuerdo a nuestra relación en la sociedad; está en función de nuestra edad, sexo, clase social, raza, religión, orientación y preferencias sexuales.

De acuerdo a Agnes Heller la subjetividad no es sino la formación de un mundo propio, los sentimientos y emociones que forman parte del proceso de realizar nuestro propio yo. Es el mundo interior, un mundo que puede quedar guardado para sí, relegarse al trasfondo, o bien mostrarse y expresarse intencionalmente a los demás. Sentir es estar implicado en algo, ese algo puede ser otro ser humano, una cosa, un concepto que forma parte del mundo exterior. La relación del ser humano con el mundo incluye el proceso de apropiación, reflexión y expresión de sí mismo.

Los seres humanos no somos pasivos receptores de sensaciones corpóreas, sino que actuamos, pensamos y sentimos. A través de la sexualidad transmitimos una amplia variedad de sentimientos y deseos, de amor y enojo, de ternura y agresión, de intimidad y aventura, de romance y abandono, de placer y de dolor, de empatía y de poder.

Las emociones tienen un componente instintivo (genéticamente determinado) y un componente aprendido, son al mismo tiempo, una expresión de nuestra biología y de nuestras creencias. En Guatemala por ejemplo, algunas mujeres y varones tienen miedo ante la primera experiencia sexual, ante el primer coito. Ese miedo está relacionado con diferentes creencias en cada uno de los sexos. Con el concepto de “dolor” que tienen las mujeres y la creencia generalizada de que el acto sexual puede ser algo doloroso y por lo tanto ‘digno de ser temido’. El temor de los hombres puede estar relacionado con la incertidumbre y con la exigencia social de ‘demostrar que saben y que deben enseñar a su pareja’; aún sin haber vivido la experiencia, las expectativas sociales generan en ellos el temor a ‘fallar o a vivir algo inesperado’. Aunque en la respuesta de miedo hay un elemento instintivo (de defensa ante el peligro o ante lo incontrolable) hay también un componente aprendido ligado a las creencias sobre el dolor, el miedo al acto sexual y las expectativas para ‘cumplir’ que andan en una comunidad.

Los seres humanos se identifican siempre y en todo lugar por la afirmación de su diferencia con respecto a otros individuos y otros grupos. Identificarse como mujer heterosexual, por ejemplo, implica un principio de integración con muchas otras mujeres del mundo que seguramente tienen muchos rasgos diferentes a los propios (nacionalidad, etnia, edad, estado civil, etc) pero bajo el principio unificador “mujeres hetero sexuales” se neutralizan esas diferencias y uno se identifica con todas ellas. Al mismo tiempo una se distingue como persona frente a otros grupos, toma consciencia de las diferencias respecto a “otros y otras” diferentes: los hombres, las mujeres bisexuales u homosexuales. Todo esto nos cuesta aceptarlo por nuestra idiosingracia que en nuestra cultura, y en muchas otras culturas, como nos dice Anthony de Mello en su libro “la Iluminación es la Espiritualidad” donde cuenta que un niño blanco vivió con una tribu de indios, por que habían matado a sus padres y creció y se caso con una joven de la tribu, un día el esposo de una amiga de su esposa se le murió el esposo y le dice al joven ve acostarte con mi amiga, por que a de estar muy triste, por que le hace falta su esposo, el joven no quería pero tanto insistió su esposa que fue ,al día siguiente cuando regreso le dice su esposa ahora te quiero mas porque ahora se que eres bueno. Es muy linda su cultura, pero en nuestro medio eso no pasa.

Las expresiones emocionales y los procesos internos de identidad sexual interactúan con las creencias y condiciones externas, con relaciones ínter subjetivas que reproducen los valores dominantes y forman parte de la organización social. No cabe duda que la sexualidad se construya en la relación con los demás, y es resultado de prácticas sociales que dan significado.

El conservadurismo en la educación sexual

Si algo caracteriza a Guatemala y a los países de América Latina es la permanencia de regulaciones muy conservadoras sobre la sexualidad. Entendemos por regulaciones conservadoras aquellas que se apegan o defienden, en la iglesia católica principalmente se habla que el acto sexual es únicamente para los actos reproductivos y que desaprueban el sexo realizado solo por placer. Todo esto hace que los jóvenes y los adultos encuentren choque en su forma de pensar, por que la iglesia prohíbe el uso de métodos anticonceptivos, y los padres de familia que son muy conservadores lo hace también.

En el contexto guatemalteco la lucha por los derechos sexuales ha estado ligada a los procesos de construcción de la ciudadanía, y ha sido impugnada principalmente por grupos conservadores atrincherados como agrupaciones de Padres de Familia, o como defensores de la moral y las buenas costumbres, se trata de actores que construyen zanjas en el terreno de las libertades. La mayoría de estos grupos están vinculados a escuelas católicas privadas y a universidades confesionales, hay además líderes de la jerarquía eclesiástica católica que son actores visibles en el campo de la política sexual.

Los jóvenes son blanco de un conjunto de reglas conservadoras que ponen en riesgo el ejercicio de sus derechos sexuales, y por ello se esta luchando porque la iglesia no interfiera en nada de lo relacionado con la sexualidad en el adolescente.En los establecimientos educativos se habla sobre temas de Educación sexual de una forma muy superficial ya que temen a as repesarías de los padres de familia y únicamente lo involucran en lo que son las clases de educación para el hogar y Ciencias naturales. Debido a esto hay muchas adolescentes embarazadas a muy temprana edad (12 o 13 años), pero aun así la educación sexual esta restringida para muchos y muchas jóvenes debido a los mitos, creencias, cultura y sobre todo la religión.

Las relaciones de parentesco

En Guatemala, la vida sexual se ha visto afectada por patrones de herencia patriarcales, fuertes redes familiares y de compadrazgo, campañas de matrimonio y de planificación familiar, roles sexuales estereotipados y relaciones in equitativas de poder entre el padre y la madre, así como entre adultos e hijos menores.

Mientras que los rasgos de inequidad presentan permanencias, algunos patrones de parentesco están cambiando. Es un hecho que en los últimos quince años la composición de los hogares guatemaltecos se ha transformado. Los hogares de tipo nuclear han disminuido y están incrementando estilos variados Sólo la mitad (un 60%) de los hogares se ajusta al modelo de familia nuclear conyugal que vive la pareja con sus hijos solteros, ya que las familias guatemaltecas son muy conservadoras y aunque lleguen a una edad adulta, media vez no estén casados y aun estando muchos viven con los padres para el cuidado de los mismos, o porque no tienen donde vivir. El otro 40% viven en apartamentos compartidos con amigos o con familia.

En 2007 se dio un incremento de hijos de mujeres solteras que pasaron a ser, de 20 a 25% Los hogares no familiares, aquellos donde las personas deciden compartir el mismo techo pero sin estar emparentadas, han aumentado de 3.9 a 6.9 por ciento. Un nuevo estilo se expresa en el mayor número de personas que viven solas, hablando con los jóvenes respecto a por que a aumentado el caso de madres solteras ellos afirman que es por la poca comunicación que existe entre padres e hijos, el machismo prevalerte, la ignorancia, falta de conocimiento, baja autoestima.

La falta de comunicación ha ocasionado en muchos casos que jóvenes se quiten la vida, por temor a decir en su casa que esta embarazada y el padre de su hijo no se hace cargo. Casos así lo hacen meditar sobre que es lo que esta pasando en muchos hogares; los discursos sobre sexualidad son blancos de ataques y descalificaciones, se bautizan como arreglos disfuncionales o familias desintegradas. Se consideran causales del incremento de adicciones y la delincuencia juvenil, todas aquellas formas que se oponen al modelo cristiano que circunscribe los contactos sexuales al matrimonio religioso indisoluble y realizado con fines reproductivos.

Las diferentes orientaciones sexuales están ayudando a que muchos jóvenes decidan sobre si quieren ser heterosexuales, homosexuales, o bisexuales, dando la cara, enfrentado a su familia a sus amigos y a la sociedad en general diciendo soy homosexual o lesbiana, me aceptan así bueno, y si no de todas maneras yo soy así . Ya no hay ese temor de esconderse y casarse con una persona de otro sexo y ya dentro del matrimonio hacer saber sobre su verdadera orientación sexual ocasionando traumas familiares en los hijos, en la pareja.

La violencia intrafamiliar, es muy común en muchas familias guatemaltecas, ya que el machismo

impera en nuestra sociedad y es la causante de la desintegración familiar, formación de pandillas juveniles, embarazos no deseados, prostitución, infidelidad, deserción escolar y en algunos casos hasta la muerte. Una gran paradoja de la cultura guatemalteca, toda vez que ocurre entre quienes tienen en alto valor a la familia como institución, y a la figura de la madre, como blanco de gran veneración. Más de la mitad de las mujeres que acuden a centros de salud han sido víctimas de violencia familiar, del marido, del concubino, del amante. Los actos van desde la violencia física, psicológica hasta la sexual y económica.

Más que los cambios en la composición de la familia, es la violencia de género la que deteriora a las sociedades. Hoy se habla de una creciente problemática de mujeres de sectores populares que sufren adicciones, recurso al que recurren ante experiencias de frustración, soledad, temor y abandono. Se trata de situaciones que han convertido a las mujeres, simultáneamente, en víctimas y generadoras de violencia, en una dialéctica que las lleva de ser maltratadas a sermaltratadoras.

Desde los movimientos conservadores, hay una negación de la violencia de género. Por el contrario, se promueve “el valor de la familia” como un espacio de dominio de padres de familia, un ámbito sagrado, en el sentido de “intocable”, donde no debe interferir el estado. Esta condición, se usa como argumento para rechazar la educación sexual en las escuelas y en los medios electrónicos de comunicación. Se trata de acciones que refuerzan el autoritarismo familiar y el poder hegemónico de los hombres sobre las mujeres, además de favorecer una mayor vulnerabilidad entre las y los menores de edad.

La organización económica

Más allá del parentesco, la vida económica proporciona las condiciones básicas y los límites para la organización de la vida sexual y reproductiva. Aunque la sexualidad no está determinada por los modos de producción, hoy sabemos que los derechos sexuales no tienen sustento en una sociedad insensible y rebasada por la magnitud de los problemas sociales. Las desigualdades económicas también se expresan como miseria cultural y la violencia es un oscuro callejón sin salida para quienes las instituciones sociales les han fallado en todo.

En los barrios mas pobres , las familias están atrapadas en la sobre vivencia: padres ausentes y padrastros violentos, madres rebasadas por los deberes, esposas vejadas e inhabilitadas para impulsar a sus hijos, niños desatendidos, jóvenes desorientados, desempleados, jóvenes que con lo único que cuentan es con sus esperanzas. Es un hecho documentado que jóvenes trabajadoras y trabajadores tienen menos información sobre la sexualidad, tasas de actividad sexual más altas y menor control sobre su fecundidad y salud en comparación con los grupos deestudiantes. Hoy sabemos que a mayor marginación, mayor fecundidad, y que las mujeres menores de 20 años que viven en condiciones socioeconómicas desfavorables son quienes más frecuentemente experimentan las repercusiones de un embarazo no deseado.

La mortalidad materna, (producto de problemas en el embarazo, el parto, el puerperio o por aborto) es también mayor entre las mujeres analfabetas, quienes tienen ocho veces más probabilidad de una muerte materna respecto de mujeres que tuvieron acceso a estudios de preparatoria Entre las mujeres de campo, el embarazo juvenil es parte de un ciclo de vida que suele concretarse después de terminar la primaria y algunas el ciclo básico, ante la falta de mejores oportunidades. La maternidad y las prácticas sexuales muchas veces son estrategias contradictorias de sobre vivencia y resistencia. Huir con el primero que se les atraviese en el camino es para muchas jovencitas una forma de sobre vivencia mínima, los padres no siempre se molestan, porque al huirse sus hijas, ellos tienen una boca menos que mantener.

Otro factor económico relacionado con las regulaciones sexuales y de género son las migraciones internas e internacionales y la participación de las mujeres casadas en la fuerza de trabajo asalariado. Se trata de factores que han transformado muy significativamente algunas pautas sexuales, en algunas comunidades rurales de occidente la emigración reduce el número de varones y dan oportunidad a que jovencitas se han blanco de muchos empresarios, siendo mano barata para ellos, exponiéndose a chantajes, violaciones, violencia psicológica. Por otro lado, el pisar otras tierras abre la probabilidad de tener otras parejas y prácticas sexuales de otras Culturas y con ello el incremento de infecciones de transmisión sexual (VIH/SIDA) ultrajes morales.

El énfasis de los líderes conservadores en la falta de valores familiares como causa de la desintegración familiar muchas veces es una cortina de humo para dejar de llamar la atención en la precariedad a la que están sometidas tantas familias: Atrás de muchos de los problemas sociales ligados a la sexualidad está la falta de mejores oportunidades educativas y laborales, la necesidad de ofrecer condiciones materiales mínimas que permitan a todos y todas atravesar con salud sexual cada una de las diferentes etapas del ciclo de la vida.

Las prácticas de salud reproductiva son también indicadores del rechazo al conservadurismo en algunos grupos sociales. En Guatemala más del 70% de las mujeres en edad fértil utilizan anticonceptivos modernos y, a pesar de la gran condena eclesiástica, una de cada cinco de las mujeres guatemaltecas ha experimentado un aborto. Las valoraciones religiosas influyen sin embargo en las significaciones que dan las mujeres a estas prácticas, el hecho de que se les niegue la comunión a quienes usan anticonceptivos y que se considere criminales y pecadoras a las mujeres que han tenido que abortar, genera sentimientos de culpa, así como la explicación de accidentes, violencia y desgracias familiares como consecuencias de “haber desobedecido a Dios".

Las nuevas generaciones tienen una actitud más preventiva que los adultos y han ido abandonando los métodos tradicionales de prevención. Mientras que hace una década recurrían al ritmo y al retiro, hoy más de la mitad de los jóvenes usan anticonceptivos, y más de la mitad de éstos, han recurrido al condón al menos una vez.

Todo parece indicar que la música, el cine y la televisión tienen una mayor influencia que las regulaciones familiares y eclesiales. Los medios electrónicos han promovido entre las culturas juveniles una intención de vida contemporánea que lleva a abandonar a las generaciones anteriores, a pesar de que los medios de comunicación y algunas organizaciones no gubernamentales ONGs les capacitan e informan sobre el uso adecuado del condón , muchos de estos adolescentes a través de la música encuentran mensajes que incitan a tener una relación sexual irresponsable corriendo el riesgo de tener un embarazo no deseado o una infección de transmisión sexual (ITS).

Autora: María del Pilar Marroquín Cárdenas de Tojin, Guatemala

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